Hace unos días tuve la oportunidad de impartir una charla online dirigida a terapeutas ocupacionales y otros profesionales sociosanitarios sobre un tema que me acompaña desde hace más de quince años: el potencial del entorno marino para crear oportunidades reales de participación.
La formación fue posible gracias a la iniciativa de Sentits Formación, CentroLogros y Pilar Toledo (https://pilartoledo.com/en/), a quienes quiero agradecer sinceramente la invitación, la confianza y el interés por generar espacios de reflexión y aprendizaje en torno a la Terapia Ocupacional y la participación.
La charla llevaba por título “Terapia Ocupacional en el entorno marino: creando proyectos comunitarios” y giró en torno a la experiencia de Disfrutar el Mar, un proyecto que iniciamos en 2010 y que sigue creciendo y evolucionando cada año.

Curiosamente, Disfrutar el Mar no nació de una teoría concreta ni de la intención de desarrollar un programa innovador. Nació de la observación.
Como terapeuta ocupacional veía con frecuencia niños que recibían apoyos en diferentes ámbitos de su vida, pero que tenían pocas oportunidades de participar en actividades de ocio, deporte y comunidad junto a otros niños. Al mismo tiempo, acababa de descubrir la playa y el mar como espacios extraordinariamente ricos para el juego, el movimiento, las experiencias sensoriales, la exploración y la interacción social.
La pregunta surgió de forma natural:
¿Podemos utilizar este entorno para crear oportunidades reales de participación?
A lo largo de la charla hablamos precisamente de eso: de participación.
La participación es uno de los pilares de la Terapia Ocupacional. No se trata únicamente de estar presente en una actividad, sino de sentirse parte de ella, tener un rol, poder contribuir y compartir experiencias significativas con otras personas.

Desde esta mirada, analizamos cómo un proyecto comunitario puede convertirse en una herramienta para favorecer la participación de niños con perfiles muy diversos, y cómo el papel de la Terapia Ocupacional va mucho más allá de organizar actividades. Nuestro trabajo consiste en comprender a cada persona, analizar las demandas de la actividad, leer el entorno y crear las condiciones necesarias para que la participación sea posible.
También dedicamos tiempo a reflexionar sobre las características únicas de la playa y el mar como contexto de intervención. Un entorno dinámico que ofrece oportunidades constantes de juego, movimiento, regulación, desafío, exploración y aprendizaje, además de una enorme riqueza de experiencias sensoriales que podemos comprender y aprovechar desde la teoría de Integración Sensorial de Ayres.
Otro de los temas centrales fue el papel de los monitores y voluntarios. Después de tantos años de proyecto, cada vez tengo más claro que uno de los recursos más valiosos de Disfrutar el Mar son las personas. Son ellas quienes crean seguridad, facilitan la participación, apoyan la regulación, construyen relaciones y ayudan a que cada niño encuentre su lugar dentro del grupo.

Si hay una idea que me gustaría que los asistentes se llevaran de esta charla es que la participación no ocurre por casualidad. Requiere intención, preparación, apoyos y una comunidad dispuesta a abrir espacios donde todas las personas puedan formar parte, aportar algo y sentirse valoradas.
Disfrutar el Mar sigue siendo, quince años después, una respuesta a aquella pregunta inicial. Un proyecto que continúa aprendiendo, creciendo y explorando cómo el mar, la comunidad y las relaciones humanas pueden convertirse en aliados para construir oportunidades de participación significativas. Muchas gracias a todas las personas que participaron y compartieron sus reflexiones durante la sesión.