Cierro 2025 con una reflexión sobre los últimos 15 años de Disfrutar el Mar y comparto aquí el speech que ofrecí en la celebración del aniversario, porque hay algo en él que para mí es valioso.
Cuando inicié este proyecto, nació de integrar mi pasión, mi experiencia y una convicción personal. Era un paso coherente con mi manera de entender la vida y el trabajo. Para dar el paso hace falta confiar en lo que una cree. Puedes tener la base teórica, pero nunca sabes con certeza qué ocurrirá cuando lo llevas a la práctica.

Siempre me han motivado los retos. No suelo detenerme ante los obstáculos. Prefiero intentarlo y aprender en el camino antes que quedarme con la duda de no haberlo hecho.
Tuve la suerte de encontrarme con dos mujeres – Carmen y Laura Revuelta Gallo- que compartían la misma visión y apostaron por el proyecto con plena confianza. Ese fue el inicio.
Han pasado 15 años y el proyecto continúa. Las personas han ido cambiando; algunas llegaron, otras siguieron su camino. Pero todas han aportado algo esencial. DEM se ha ido construyendo con cada persona que ha confiado y ha participado.

Si algo valoro profundamente es que cada persona que forma parte de DEM, en cualquier rol —niño, monitor, madre, padre, colaborador— pueda sentirse aceptada, acogida, valorada, respetada y mirada con atención.
Para que esto suceda, es necesario que todos pongamos nuestra mirada en el otro desde el respeto, el aprecio y la aceptación. Son palabras que pueden sonar sencillas, incluso habituales, pero en la práctica requieren compromiso diario. No hablo de una idea idealizada. Hablo de una realidad construida paso a paso, donde cada persona cuenta.

Agradezco sinceramente a todas las personas que han construido y siguen construyendo este espacio. Agradezco la valentía de abrirse a lo desconocido, de aceptar lo diferente y de atravesar esa inquietud que aparece cuando salimos de nuestra zona de confort. Comprometerse con un proyecto así implica confianza. Y esa confianza no se da por hecho. Gracias por la confianza y la valentía.
Se ha creado un espacio con identidad propia. Un espacio que genera vínculo, que invita a reír, a disfrutar y a sentirse parte. Gracias a todos los monitores, a los niños, a las familias, al equipo de DEM Forward y a cada colaborador. Gracias también a las familias de los monitores y monitoras, que sostienen y cuidan para que ellos puedan estar. Gracias a ti, Chus, por tu apoyo constante en tantas formas.
