Un año más, la Escuela Cántabra de Surf nos da espacio y visibilidad en su Festival anual, realizando un vídeo precioso que acerca a más personas el proyecto Disfrutar el Mar. En este video se puede ver una clase en acción y también una entrevista conmigo, donde explico qué significa para nosotros este proyecto, cómo trabajamos y del poder del cambio de la mirada.
Te invito a que lo veas, porque refleja bien la ilusión, el compromiso y el ambiente tan especial que vivimos cada verano.
Este año hemos aprovechado la oportunidad para enfatizar nuestro lema: es imprescindible crear muchas más iniciativas y posibilidades en la sociedad para que la participación de todos los niños y niñas, independientemente de su condición o características, sea real en las actividades lúdico-deportivas de la comunidad.
Llevamos ya 15 años creciendo con este proyecto. Hemos aprendido mucho, hemos aumentado en número, pero, sobre todo, en calidad. Este año, desafortunadamente, 27 niños y niñas se han quedado sin plaza, con solo 26 plazas disponibles. Es evidente que existe una gran necesidad de generar espacios para la participación de niños, niñas y jóvenes con diferentes condiciones de desarrollo.
Durante estos 15 años hemos desarrollado un formato que garantiza la seguridad necesaria para que todos los participantes disfruten de la actividad, y a la vez una atención individualizada en la que cualquier niño o niña tiene cabida. Todo esto ha sido posible gracias a un equipo voluntario entregado, lleno de entusiasmo, valores y cariño, siempre abierto a conocer diferentes formas de ser.
No podría estar más contenta ni impresionada por el gran equipo humano que se ha formado a lo largo de estos años. Hay personas que entran, otras que salen; es un proyecto dinámico, pero siempre se mantiene esa magia especial en cada curso.
Cuando me preguntan qué se necesita para atender a la diversidad, para mí lo fundamental es la mirada: mirar al otro con aceptación, respeto y dignidad. Esta actitud, más allá de cualquier formación profesional, es la que permite una verdadera participación.
En estos 15 años, más de 150 personas voluntarias han demostrado que la convivencia real parte de la actitud y la persona. Es algo que podemos lograr entre todos y todas, si realmente lo queremos.
Ojalá os animéis a abrir cursos, talleres, clases o clubes donde niños, niñas y jóvenes de todas las características y condiciones puedan participar.rno y el otro.