Este pasado fin de semana tuve el placer de participar como ponente en el congreso celebrado en Valencia.
Sigo todavía impactada por la calidad y la profundidad de las aportaciones compartidas. Profesionales de distintos ámbitos sociosanitarios nos reunimos en la Facultad de Psicología de la Universidad Católica de Valencia para reflexionar y construir juntos.

La apertura estuvo a cargo de María José “Mache” Treviño, quien compartió su experiencia y su visión sobre cómo ampliar y normalizar las intervenciones y los acompañamientos en la naturaleza. Subrayó la importancia de los green spaces en las ciudades como entornos accesibles para el trabajo terapéutico outdoor, recordándonos que la verdadera aventura realmente no es externa, sino interna.
También aportó una mirada renovadora hacia la salud, integrando no solo lo médico y lo social, sino incorporando el entorno como parte esencial del bienestar. Entender que el ambiente no es un contexto neutro, sino un elemento activo en nuestra salud, abre nuevas posibilidades de intervención.

Por mi parte, tuve la oportunidad de presentar mi trabajo en el entorno de playa y mar, poniendo el foco en el impacto que el agua y el medio marino tienen en el bienestar y la salud. Compartí tanto la experiencia desde Disfrutar el Mar como mi práctica clínica.
Las mesas redondas posteriores permitieron conocer proyectos muy diversos que trabajan en la naturaleza. Desde iniciativas en Alfafar, que utilizan el caminar como herramienta para conectar a personas mayores en situación de soledad, hasta propuestas como la de Maxi Prieto, que emplea el Camino de Santiago como espacio terapéutico para personas con desafíos en salud mental.
También se presentaron proyectos vinculados a la Terapia Aventura, con intervenciones directas o en colaboración con otras entidades, como Aventúrate, que desarrolla un trabajo especialmente significativo con personas con enfermedades mentales crónicas.
Me resultó especialmente enriquecedor escuchar a Nazaret Hernández, terapeuta ocupacional de la Fundación Acavall quien aportó una reflexión profunda sobre el papel del ser humano como agente que impacta en los demás. En terapia ocupacional, durante años se ha puesto el foco en la ocupación de forma algo aislada de su impacto social y físico. Desde su experiencia, se plantea la importancia de que la persona se perciba como alguien que influye y contribuye.
Además, dejó una pregunta que invita a la reflexión: ¿qué ocurre cuando el énfasis en la autonomía nos desconecta de los demás? ¿Qué sentido tiene si no estamos entrelazados en relaciones significativas?
Como suele ocurrir en estos encuentros, muchos de los intercambios más valiosos sucedieron también en los pasillos, entre cafés, conversaciones informales y risas compartidas. Espacios donde también hubo lugar para nombrar las dificultades, el cansancio y los retos que acompañan nuestro trabajo.

Hubo espacio para todo. Y eso, sin duda, es un privilegio.
Quiero agradecer especialmente a Alexander Rose y a todo su equipo por el enorme trabajo de organización.
Ha sido un verdadero placer participar, compartir, conectar, debatir y seguir soñando en común.
Gracias.