El mes pasado realizamos por primera vez el seminario “Taller de futuro”, una nueva propuesta formativa para jóvenes que realizan su Freiwilliges Soziales Jahr en diferentes instituciones sociales y ecológicas de Diakonie Alemania. Este taller lo llevamos a cabo junto con mi compañera Kiki Kreuder.
Durante tres días acompañamos a los y las jóvenes en un proceso de reflexión para identificar situaciones de la sociedad con las que no se sienten conformes. Estas inquietudes estaban relacionadas, entre otros temas, con la inclusión, la justicia social, la diversidad, los medios de comunicación o la sostenibilidad.

Como primer paso, los participantes tuvieron acceso a distintas fuentes de información vinculadas a estos ámbitos, con el objetivo de profundizar en los temas y poder identificar cuáles les interesaban más o les afectaban de forma directa.
En una segunda fase, el trabajo se centró en la formulación de objetivos realistas, orientados a generar pequeños cambios concretos. Pusimos especial énfasis en que las ideas planteadas fueran viables y pudieran llevarse a cabo a corto o medio plazo, teniendo en cuenta los recursos disponibles.
A partir de este proceso, en pequeños grupos se desarrollaron los siguientes proyectos:
- Crear una cuenta de Instagram para informar sobre los retos relacionados con la fiabilidad de los medios de comunicación, especialmente en temas de diversidad.
- Organizar una fiesta intercultural abierta al vecindario, compartiendo comida y música con personas de diferentes culturas.
- Crear espacios de aprendizaje donde alumnos y alumnas puedan hacer los deberes y estudiar acompañados por personas que les apoyen, de forma gratuita.
- Diseñar folletos informativos sobre la importancia de una alimentación saludable y el movimiento para personas con discapacidad intelectual, ofreciendo ideas prácticas y accesibles.
A lo largo del taller, los participantes debatieron de manera abierta, se implicaron activamente y mostraron una mirada crítica hacia la sociedad, junto con una clara motivación por dar pasos concretos que puedan generar cambios reales. Fue un verdadero placer acompañar este proceso.

Gracias a la preparación exhaustiva de mi compañera Kiki Kreuder, pudimos ofrecer una metodología estructurada y variada, que tuvo en cuenta cada una de las fases necesarias del proceso, respetando en todo momento las diferentes miradas, ideas y la creatividad individual.
Este trabajo me dejó, además del profundo disfrute que me aporta la enseñanza, una gran sensación de esperanza. En un contexto en el que a menudo se critica a la juventud, resulta especialmente importante ofrecerles espacios, voz y herramientas para conectar con la realidad social y sentirse competentes en su participación activa.