Durante la formación online para Diakonie Alemania surgió una pregunta clave: ¿qué aprenden realmente los niños a lo largo del día mientras realizan sus actividades cotidianas? A menudo acompañamos su jornada sin detenernos a observar cuánta información están integrando en cada pequeño gesto: cuando se mueven, comen, se visten, juegan o resuelven una dificultad.
Los participantes pudieron analizar en detalle todo lo que los niños aprenden en estos distintos momentos de la vida diaria. Este ejercicio permitió ampliar la mirada y valorar procesos que no siempre se reconocen como experiencias educativas.
Otro punto esencial fue la lectura de las conductas. En ocasiones, ciertas respuestas pueden parecernos desafiantes; sin embargo, muchas veces forman parte de un proceso de exploración, autorregulación o descubrimiento. Comprender esta perspectiva ayuda a acompañar de forma más sensible, evitando interpretar automáticamente una conducta como un reto personal o una oposición deliberada.
Para profundizar en estas ideas, realizamos un recorrido en formato de “paseo de podcast”. Los asistentes escucharon diversas experiencias y documentaciones sobre el aprendizaje infantil. A partir de ello, tuvieron tiempo para reflexionar, debatir y construir conclusiones compartidas, enriqueciendo el enfoque de cada uno.

También nos acompañó la voz de André Stern, quien ofrece una mirada inspiradora sobre las relaciones entre neurociencia y aprendizaje. Su manera de explicar la importancia de la emoción, la motivación intrínseca y la curiosidad natural invitó a revisar nuestras prácticas.
A veces, entre recompensas, estrellitas y tablas de puntos, olvidamos que lo que realmente deja huella es la chispa emocional que acompaña el aprendizaje, aquello que nos conecta de forma profunda con el deseo de saber.
La sesión resultó participativa, dinámica y, para muchos, demasiado breve. Quedan ganas de seguir explorando cómo favorecer esa chispa en el día a día, respetando el ritmo y la curiosidad de cada niño.
Ojalá que quienes participaron continúen observando, experimentando y encontrando nuevas formas de acompañar a esas “pequeñas esponjas” que llegan al mundo con una enorme disposición para aprender.
Gracias a Kiki Kreuder por la gran colaboración. Siempre es un gusto coincidir en un equipo de enseñanza donde el trabajo fluye sin necesidad de muchas palabras.